domingo, 13 de septiembre de 2009



Árboles que rompen aceras,
dueños de la ciudad.
Se detuvieron alguna vez,
se detuvieron y allí están.
Permanecen inertes,
curiosos,
silentes,
cautelosos.
Cómplices de los años,
poetas sin pluma, 
con papel en versión original.

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